Sí, hermanos, con una pequeña tristeza tengo que decir que he de dejar el blog, pero podréis seguir lo que hacemos desde el Seminario Mayor de Valencia, en una página nueva que vamos a crear. Dejamos todos los seminaristas los blogs individuales para trabajar todos juntos, como Iglesia viva que somos.
No entro en juicios valorativos de la decisión tomada, aunque me sabe mal dejar el blog, pero en fin todo sea para dar gloria a Dios.
Ahí queda lo escrito y lo dicho, que guste más o guste menos es la opinión de un joven que se encontró con Jesucristo. Y aunque ha durado poco, ha valido la pena, y ha sido una bonita experiencia. Pero esto no termina, sino que sigue en la nueva página web.
Gracias a todos, y seguimos rezando unos por otros. Un fuerte abrazo. Unidos desde la oración.
Y no descarto volver a escribir en el blog dentro de un tiempo, pero por ahora es mejor dejar este apartado, para coger uno más grande y más bonito.
Un día de otoño
Hace 4 horas
1 comentarios:
Me parecía mejor no hacer comentario alguno, aunque sinceramente no me puedo aguantar.
El blog es una cosa personal e intransferible, como una tarjeta de crédito. Nadie tiene derecho a decir, ordenar o mandar a una persona que no escriba en SU blog. Como no tiene derecho a prohibirte utilizar tu tarjeta de crédito. Otra cosa sería si lo que escribes en él es discutible o no, o atentara contra la fe católica. Pero, no siendo así, me parece una obscenidad el prohibir escribir blogs.
Aunque sea con la excusa de colaborar en uno en común. El blog no es exclusivo. De hecho hay gente que tiene tres, cuatro o cinco blogs (porque se pueden crear por la misma persona). Pero el hecho de que se tenga la exclusividad en un blog prohibiendo o impidiendo que cada cual exprese libremente su opinión en el suyo, me parece simplemente nefasto.
Ojalá se deshinche ya la burbujita que algunos se empeñan en conservar bien bonita, pero falsa.
Como siempre, ante lo que se ignora, emprenden la huida hacia adelante, siempre por lo más rápido (que no siempre es lo mejor). Y que se sepa entender de una vez eso de "la libertad de los hijos de Dios" que decía san Pablo.
Un fuerte abrazo y mucho ánimo.
P.D.: El cristiano no hace lo que le dicen que haga, sino lo que debe hacer. Y recuerda que "hay que obedecer a Dios antes que a los hombres".
Publicar un comentario en la entrada